"Ahora jugaremos nuestra liga." Tiago.
A un simpático Atlético que pretende abrirse una senda a través de la apropiación del balón y crece a través de conceptos heredados, se le apareció de repente el maestro de todos los métodos, el equipo que mejor ha interpretado el juego colectivo en la historia de este negocio. El Barcelona dió una cátedra y el Atlético asistió invitado en primera fila. En otro escenario, hubiera podido ser un alumno que mirara de frente al maestro, pero en estos momentos el Barça se encuentra en plena actualización de un modelo. No molesten.
La capacidad de incidencia del conjunto rojiblanco en un evento monográfico de tal magnitud era mínima. El nivel de los ajustes que hubiera podido realizar hubiera levantado apenas una pequeña brisa en el tornado que pasó por el Camp Nou. Se enfrentó al mejor en uno de sus mejores momentos. El Atlético debe superar la mirada crítica en un acontecimiento así, por extraordinario e irremediable. Entregarse al determinismo. No había prácticamente nada en su mano que fuera capaz de hacer para cambiar su destino. No fue siquiera el Atlético errático de anteriores cruces con los blaugranas. Cometió pocos descuidos de bulto y minimizó casi todas las facilidades que pudiera dar al rival.
Excelencia sin adjetivos. La interpretación máxima de un juego sencillo al que se juega en muchos lugares y de muchas maneras distintas. Una exhibición balompédica para no tener camiseta. Es difícil identificar la historia cuando aparece en los momentos cotidianos, pero se está escribiendo estos años la página más excelsa de este deporte. El presente ya está en los libros. El mejor equipo de fútbol de todos los tiempos.
lección. El Barça es hoy la vanguardia del fútbol moderno. Es más, es vanguardia de cualquier campo que no plantee el estatismo: evolución de conceptos, apuesta por la creatividad, inconformismo, puesta en duda de preceptos propios, importancia del objeto central -balón-, movimiento contínuo, interpretación coral y además, una inagotable lectura didáctica.
pep4.0. De la mano de Guardiola, el equipo actualiza programación y reinterpreta conceptos con una facilidad pasmosa -número de defensas, ausencia de delantero, eliminación de laterales, 4 mediocentros en rotación continua...- y pasa de un dibujo a otro sin perder prestaciones. Ayer, Guardiola jugó sin un solo defensa central. Plantó tres líneas de tres y dejó a Fàbregas flotar entre las dos últimas.
+qmessi. A pesar de los tres tantos, el Barça fue mucho más que Messi. El juego interior -Busquets, Thiago, Xavi, Fábregas- fue a tal velocidad que convirtió a los jugadores atléticos en espantapájaros. Además, el Barça exageró la amplitud de campo, con Villa y Pedro partiendo de la cal en diagonales imparables para Perea y Antonio López. En su juego de extremos, Guardiola fue más Cruyff que nunca y partió la defensa atlética, con demasiada anchura que defender.
alineaciónextraña. En realidad, apenas tuvo trascendencia. A Manzano se le fue la mano con las rotaciones, cambió media defensa -Godín y López estaban inéditos en Liga- y sentó a Arda. En cualquier caso, pensar que cualquiera de ellos le hubiera robado protagonismo al show del Barça es engañarse. Debería ser un debate menor.
disposiciónextraña. Manzano apartó el rombo y ubicó su 4-3-3 con Diego y Reyes abiertos a las bandas y Falcao en el eje del ataque. Pretendía dar alas a su juego exterior y aprovechar la salida rápida. No lo consiguió y renunció por completo a la pelea del balón. Los tres mediocentros atléticos vivieron en el interior de un contínuo rondo rival, gastando aire en una presión siempre en inferioridad.
presiónazulgrana. Brutal, asfixiante. Destrozó la intención rojiblanca de salir jugando y llevó la posesión del Barcelona a límites sonrojantes: 71% la primera mitad. Solo Miranda -38/36 en pases- aguantó con temple la embestida y consiguió a ratos un salida limpia. El brasileño además, estuvo acertado al corte -9 recuperaciones por las 3 de Perea y Godín-.
presiónrojiblanca. La primera línea de presión se echó atrás. Diego y Reyes se alineaban con Tiago y Gabi, formando un 4-1-4-1 demasiado plano para contener la primera línea de posesión. No hubo presión sobre los defensores blaugranas y cuando el balón llegaba a los medios, ya estaba en modo hipervelocidad.
reyes. Está perdido. Es pronto para saber cuánto de su bajón tiene que ver con la salida de Quique Flores, mentor y responsable absoluto de su recuperación futbolística de los últimos tiempos. Le sobra calidad, pero su juego sin compañeros tiene aún menos sentido en un equipo que pretende crecer desde el colectivo. Ante el Barcelona, estuvo ausente, poco solidario y chupón.
reacción. En la segunda mitad, pasó a un 4-2-3-1 clásico, insertando a Arda y Salvio en las bandas y centrando a Diego. El equipo cogió aire y, aún con la misma baja posesión, ganó intensidad y algo de presión. Con el turco, Diego ganó un socio para aguantar el balón y los mediocentros -Gabi, Tiago- se desapretaron el corsé. También es cierto que el Barcelona bajó el ritmo. Mucho.
messi. Pues eso.



suplencia y le dió al equipo algo de diente. El Atlético cogió cuerpo y despistó al Barça, que pasó algún rato que disgustó a Guardiola. Los rojiblancos se pudieron meter aún más en el encuentro si Filipe Luis hubiera acertado en un remate que Piqué expulsó sobre la línea de gol. Lo que si llegó, en cambio, fue el tercero del Barcelona. Messi encontró en profundidad a Villa, que chocó con De Gea en la cobertura, dejando el balón suelto para el único que lo quiso. El diminuto argentino, que tuvo hambre para acompañar toda la jugada, 



