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22 de septiembre de 2011

falcao reloaded. ATLÉTICO 4 - SPORTING 0

"Falcao nos ha podido meter seis." Manolo Preciado.

  • Intratable Falcao: marcó dos tantos, provocó otro y mandó un balón a la madera. Lleva 5 goles en 3 partidos. Ya es Pichichi.
  • Segundo partido consecutivo que Courtois no realiza paradas. 218 minutos imbatido. Lleva 1 gol en 4 partidos. Ya es Zamora.
  • Gabi asistió en los cuatro tantos, tres de ellos a balón parado. La estrategia se vuelve un filón.


  • Asomó el Sporting por el Manzanares en el peor momento posible, con el Atlético en estado de euforia y su arma principal recién recargada. El desenlace fue inmediato: Falcao despedazó al conjunto asturiano con una gama interminable de acrobacias, tan plásticas como efectivas. El colombiano firmó dos tantos y medio, pero sobre todo, sacó al equipo de un encuentro que podría haberse emboscado en algunos tramos de tedio de la segunda mitad.

    A parte de su artillero, el Atlético lució poco. Manzano alineó un equipo remozado, con algunas variaciones producto de las planificaciones de curso largo. Un once retorcido, que resultó más áspero en mediocampo y pasó tramos de bloqueo, pero que no rehuyó la senda de la construcción de un estilo propio a la que le conduce su técnico. La propuesta fue la misma, aunque el despliegue fuera más denso. El Atlético volvió a extender el tapete y dejó deslizar el cuero obediente entre casacas rojiblancas. Pero con piezas distintas. Koke aún busca su rol, y Assunçao, excelente en el juego de posición, apenas aporta en el cosido y confección.

    Así, Gabi fue capitán general. Comandado por el canterano, extraordinario en la estrategia, y con una defensa obediente, el Atlético se dejó ir durante largas fases del encuentro a la espera de que los patos coincidieran en la mirilla de su ametralladora colombiana. Entre tanto, alguna correría aislada de Salvio y la presencia abrumadora de una posesión de balón incontestable. El marcador se fue acicalando y el Atlético logró una segunda victoria consecutiva que le prepara ya para enfilar pista de altos vuelos. No tardarán en llegar citas mayores. La siguente parada es inmediata: el Camp Nou.



    los40defalcao. El colombiano funciona como una caja registradora. No todos los tantos se los validan ni se los atribuyen, pero su ritmo compulsivo de anotación no entiende de actas. Continua perforando la red hasta el silbato final. Lleva camino de convertirse en un hito de la edad moderna del club. No se le atisban límites. Estuvo hambriento: 7 de los 10 remates a portería del Atlético fueron suyos.

    rotaciones. Manzano apostará toda la temporada por la dosificación. Reservó a Diego, dejó fuera a Tiago y a Suárez le sacó en la segunda mitad. El centro del campo se debilitó. Le dió una hora a Assunçao y Koke, que venían con 90 y 79 minutos de rodaje oficial. Un 12% y 11% de lo disputado, respectivamente. Se notó.

    elturco. Arda fue invisible. Apenas apareció -48/41 en 90 minutos- y dormitó durante todo el encuentro. No le ayudó el ritmo bajo del encuentro, la dependencia de balones sobre Falcao y la falta de socios. Aún así, no hay excusa: bajo nivel del turco.

    posesióndefensiva. La posesión se fue demasiado atrás. Los defensas movieron el balón que debió circular veinte metros por delante. Tras Gabi -77/69-, los cuatro defensores fueron los futbolistas en mayor contacto con el balón: Miranda -64/58-, Filipe -61/50-, Domínguez -53/47- y Silvio -53/43-.

    bajadatensión. El Atlético tuvo media hora insportable. Balones horizontales y nula presión del Sporting. Assunçao sirve para barrer la zona, pero se ausenta en la creación. La salida de Suárez dió otro aire.

    primerapresión. Excelente la línea de primera presión -Falcao, Salvio, Arda- hasta que les duró la gasolina. Hicieron perder innumerables balones a los defensores asturianos. Es la primera línea de recuperación, el robo indirecto.

    koke. Las 2ª temporadas de canteranos siempre afectan. Se vió con Domínguez e incluso con De Gea. Tras perderle toda la pretemporada, Manzano le quiere introducir con calzador: dos titularidades en una semana -Celtic y Sporting-. No entra al ritmo del equipo. No se posiciona, no encuentra su rol y deambula por zonas sin importancia. Verde.

    carriles. Partido completo de los laterales Silvio y Filipe. La sincronización de ambos para equilibrar su aportación ofensiva fortaleció las líneas de defensa y ataque. Les faltó frescura, pero supieron llegar por sorpresa y no de manera posicional. Están siendo importantes. Deben ser decisivos.

    mirandadomínguez. Se vieron obligados a mantener el balón durante fases largas y no les quemó. Cada vez se sienten más seguros en la posesión y decisivos para la salida. Miranda crece en un equipo en buena dinámica y Domínguez hace notar el brazalete. El madrileño anotó su primer tanto de la temporada.

    gabibalónparado. El jugador atlético que más rápido ha entendido que Falcao remata un melón. Se dedicó a servir bandejas enteras, la mayoría a balón parado. El colombiano le marcó la zona y el canterano obedeció. Y por ahí cayó el partido. Eso es cerebro.


    aún no sigues al humanisto??

    24 de enero de 2011

    el atlético entra en barrena. SPORTING 1 - ATLÉTICO 0




    En el mejor de los casos, Perea y Raúl García no tropiezan en la enésima actuación de feria atlética y el equipo llega vivo al final del encuentro. Incluso, no hubiera sido descabellado pensar que, en el descuento, Cuéllar no desviara en vuelo el cabezazo de Valera, único remate a puerta del partido, y el Atlético hubiera firmado otro resultado, en una historia de sobra conocida.

    Pero las cuentas de la lechera se agriaron y sacaron a la luz la endemia atlética, un conjunto que durante años ha sobrevivido a arreones y que ha encontrado cierta comodidad en su rol de simpático animador del campeonato. Con Quique al mando, amagó fiabilidad durante unos meses, los que le valieron para imponerse en los duelos frontales de las eliminatorias, pero en la carrera de fondo de la Liga, las carencias son evidentes. Duele aún más porque Villarreal y Valencia se disparar en la tabla y el equipo empieza a dar avisos de que será un milagro darles caza. Quizá sea necesario ver un par de partidos de los castellonenses para reajustar los objetivos rojiblancos en la Liga.

    Hace tiempo que las señales del juego rojiblanco son preocupantes, y no siempre el marcador es el indicador más fiable. El plantel es limitado, con un once solvente y un par de estrellas de primer nivel. Pero en su ausencia, el equipo torna vulgar y los relevos no tienen ni el tono ni la actitud reactiva necesaria. Hacer la plantilla más larga solucionaría el hándicap físico, pero acarrearía problemas de gestión y se comería la estrategia de cantera rojiblanca.

    Para mayor preocupación, el síndrome Torres se ha reproducido en Agüero, algo que afición y club se temían, y la dependencia en el argentino se agiganta, en parte porque su crecimiento en los últimos meses no ha tenido freno. Coincide, además, con las dudas de otros abanderados -Forlán, Reyes, De Gea-, que ha hecho que la diferencia entre el Kun y el resto del equipo se haya hecho abismal. Tanto es así que en el club han terminado por creer que con el chico en el campo todo es posible, y que sin él, el equipo es un rastrojo. Pero ni una cosa ni la otra es cierta, y más le vale al club virar esa tendencia perversa porque al equipo le queda una segunda vuelta con mucho río por remar, y de no dar caza al cuarto puesto, el jugador tiene muchas papeleteas de abandonar el equipo al final de campaña.

    Con las ausencias de Agüero, Reyes y Tiago -el portugués a última hora-, Forlán a medio gas, y los noveles Elías y Juanfran aún tomando el pulso al equipo, el equipo en Gijón fue un experimento mortal. La incomparecencia de Raúl García llevó a Assunçao a asumir la recuperación, salida, ajuste e incluso llegada por cuenta propia. No tiene problemas físicos el brasileño para desplegarse por dos, pero sus carencias con el balón le imposibilitan para tareas mayores.

    Con un panorama desolador, el Atlético se entregó al ímpetu de Diego Costa, el único con ganas de hacer algo. Su juego no solo es primario, sino que es tremendamente absorbente para el equipo, que recurrió al tanquete carioca una y otra vez, por arriba y por abajo. Un recurso hecho norma. El brasileño, que a la melé va de lujo, percutió durante hora y media ignorando leyes de la física tan elementales como aquella de que la materia es impenetrable.

    No fue mejor el despliegue del Sporting que el Atlético, pero acertó en el regalo -el único, en realidad- de la zaga rojiblanca, y bastó para maquillar las sensaciones locales tras dos semanas agónicas. Porque el partido fue un delito, un suplicio para el espectador. Un envite bronco, sin áreas, con más patadas a las tibias que al balón, y que bien pudo haber durado cuatro días y seguir igual. Bueno no, porque otra ley más mundana explica que llevado un partido al infinito, tarde o temprano alguien del Atleti tropieza en su área. En esta ocasión, fueron Perea y Raúl García, que dejaron la pelota mansa para el remate de Barral, que pasaba por ahí, y se convirtió en el hombre más feliz del día. Quique, que sigue sin fiarse de los repuestos defensivos llegados en agosto, había tirado de vieja guardia -Valera, Perea, Ujfalusi y López- y así le fue.

    Con el 1-0 y los rojiblancos atascados, salieron los jóvenes Mérida y Koke para el tramo final, pero Quique fue más prudente con Borja, al que no quiso quemar en este incendio. El Atlético arreó lo justo para meter miedo con su único disparo a puerta, en el descuento, en un cabezazo de Valera que hubiera colgado al equipo una medalla por la que nunca luchó.

    A partir de ahora el margen de error es mínimo, y el Atlético, incapaz con este grupo de afrontar dos partidos por semanas, tendrá a la fuerza que sentirse mejor con un calendario más desahogado, con los grandes rivales teniendo que pasar por el Calderón y con la recuperación de Agüero y Reyes. De algo habrá que hablar, quedan cuatro meses por delante.


    31 de agosto de 2010

    último vals de jurado. ATLÉTICO 4 - SPORTING 0


    No era titular indiscutible -a pesar de su pleno de partidos el año pasado-, de rendimiento intermitente, en la grada acapara tantos halagos como críticas y los millones alemanes eran irrechazables. A pesar de todas las explicaciones de despacho, la baja de Jurado es una de las más dolorosas de los últimos años. Probablemente desde la espantada del descenso no vendía el Atlético a uno de los buenos únicamente por dinero.

    Hoy, Jurado es un futbolista diferencial. Con ritmo para liderar partidos en el filo, como hizo en Anfield y Hamburgo, y un abanico de jugadas propias, marca de la casa. Recuerda a Xavi cuando protege el balón y a Iniesta cuando lo conduce. Además, ganó cuerpo y llegada, sus dos hándicaps de juvenil. En aquella edad, con continuidad en su juego probablemente nunca hubiera llegado a un Atlético en apuros, allá por 2005.

    Quizá la suplencia en Mónaco le refrescó su papel secundario -incierto, fue el tercero con más minutos la campaña pasada- y Quique trató de remediarlo con una titularidad in extremis que no agradó en las oficinas, ya que el jugador aceptó el reto europeo y compartirá vestuario con Raúl en la Bundesliga.


    Y con todo, el Atlético es líder. Sigue subido en el carrusel de los últimos meses, con la inercia de las finales trasladada a los partidos domésticos. De la continuidad física y mental de un grupo que se siente campeón va a depender el papel que hagan esta temporada.

    Porque ahora mismo este equipo es un tiro. Navega con tanta
    confianza en sus posibilidades que solo hay que ver el rendimiento de los secundarios: Ujfalusi cabalga la banda desmelenado; Perea, patada al aire de rigor, con la calma se ha descubierto sacando jugado el balón; Assunçao podría jugar dos partidos seguidos y hasta Raúl García parece redimido.

    El navarro vive su momento más alegre desde que llegó al Calderón. Tras trompicar pasadas campañas perdido por el mediocampo, de repente ha ganado galones, se le han caído dientes de leche y su juego ha ganado inteligencia. Se posiciona mejor, minimiza errores, pierde menos balones y ha iluminado su juego: fabricó los dos tantos en la Supercopa y cedió a Jurado el primero contra el Sporting. Futbolista de empatías, se ha contagiado del ánimo festivo del conjunto, igual que en el pasado deprimió su fútbol junto a todo el equipo.

    El Atlético vigiló el partido a ratos, más que dominarlo. Con el rabillo del ojo, entregó el campo y el balón; y el Sporting se estiró. Manolo Preciado, que cumple su 5ª temporada con los asturianos, ha contruido un grupo estable desde la frescura, el toque rápido y ágil, y la llegada colectiva. Entre el minuto 12 y el 40 el encuentro fue visitante: presionaban, tocaban y llegaban. Claro que en el 12 había marcado el Atleti y en el 40 volvió a marcar.

    Se habían hartado los de Preciado a disparos desde fuera del área. Probablemente por el cerrojo atlético liderado por Godín y Perea. Interesante combinación la solidez del uruguayo con la explosividad del colombiano, imprescindible con la presión adelantada que quiere Flores este principio de campaña.

    El equipo, que sabe que se maneja mejor con alto registro de revoluciones, cimenta en su defensa para convertirse es un equipo a arreones. Pero qué arreones. Jurado empaló su último gol atlético y el segundo llegó de la conexión De Gea-Agüero. El guardameta mandó un melón que el argentino convirtió en ensalada de verano sportinguista. Recogió el balón en línea de banquillos, pegado a banda, y llegó el tifón: arranque con media docena de recortes, dos por rival, trompicones, caídas, patada al aire, braceos, y asistencia a Forlán con la cadera. Es lo que en el fútbol se llama individualidades.

    Tiene este madrugador Atlético dos
    velocidades: cero y turbo. La propuesta para este tipo de encuentros en casa, a diferencia del bloque rocoso de la Supercopa, es partir el equipo en 6+4, aunque esta ocasión parece con más sentido que otras veces. Será porque los 6 defienden mejor y los 4 atacan mejor. Incluso Reyes conduce menos y se empieza a gustar como futbolista de último pase. Cabeza levantada, Utrera.

    En la segunda parte siguió el vértigo, con mucha movilidad en el ataque, retorno de Suárez, debut de Costa, expreso de Ujfalusi, doblete de Forlán, paradón de De Gea, ovación a Jurado y cántico de campeones. Simao, que con 40 partidos al año -y no 70, Mundial incluido- será un jugador muy aprovechable, hizo el gol del liderato con un latigazo a la escuadra desde la frontal.


    Pues así están las cosas. Hace diez meses, el equipo en descenso, humillado en Europa, acobardado en su estadio, presidente dimisión, jugadores mercenarios. Después, Quique. Los que tengan aire, que respiren.