
Se estrelló el Atlético contra un Sevilla vertical, ágil en las alas y astuto a la hora de buscar a sus hombres clave. Distinto al de las primeras jornadas, espoleado quizá con la llegada de Manzano, el equipo andaluz mostró su mejor versión en lo que va de temporada. Kanouté pivotó con facilidad, Perotti fue una tortura para Antonio López y, sobre todo, Negredo hizo lo que quiso con Perea y Domínguez. El atacante madrileño bailó a los centrales, obligando a perseguirle en las caídas a banda y a recular tanto que terminaron por defender sobre su área. Y por ahí llegaron los goles, todos en disparos desde la frontal.
Sin Godín, la defensa atlética fue un chicle. Faltó carácter y se arrugó ante las acometidas de los puntas sevillistas. Tanto que a la media hora ya tenía el Sevilla el partido resuelto. Un slalom de Perotti que dejó en evidencia la ternura de Mérida y Assunçao acabó con un zurdazo a la red de Negredo. Minutos después, el propio Perotti enganchó una volea que golpeó en la espalda de Perea y confundió a De Gea.
Le bastó un acto al Sevilla para desbaratar los planes de Quique, que partían de empantanar el mediocampo y esperar que las luces de Forlán se encendieran. No ocurrió. Resulta ineludible volver los focos sobre el mal momento del uruguayo, que pide a gritos un reposo, o más bien, la urgente vuelta de Agüero.
No funcionó el Atlético porque Tiago en lugar de socios encontró postes. Con Suárez en paralelo al portugués, el mediocampo fue un futbolín, sin velocidad, ni juego interior, ni profundidad, ni prácticamente nada. Fracasó el cambio de sistema, y Flores debió corregir su propio error, como ante el Leverkusen, y volver al esquema habitual con dos puntas.
Mejoró entonces el Atlético con Filipe Luis, que estiró el campo y borró a Perotti, y sobre todo con Diego Costa, que le cambió la cara al equipo. Quique le envió a la guerra y el brasileño se mostró encantado. Chocó, presionó, molestó y terminó por lograr frutos. Mérida, que agradeció los espacios, encontró al brasileño en un pase interior, Cáceres marró y el balón entró llorando tras chocar en Palop y después en el palo.

Durante el último tramo lo intentó el Atlético, en una segunda mitad interesante, aunque insuficiente. Con Mérida liderando la ofensiva, los laterales lanzados y Costa percutiendo, el equipo apareció al fin en el área sevillista. El atacante brasileño tuvo la mejor ocasión en un remate de cabeza que Palop escupió con la manopla.
Queda con un solo punto el Atlético ante Barça, Valencia y Sevilla. Pobre bagaje ante los rivales de peso de este inicio de campaña. Cierto es que los dos últimos deberán pasar por el Calderón, pero la ausencia de Agüero ha dejado sin respuesta al equipo, que desde su lesión en Bilbao, solo ha logrado una victoria -Zaragoza- en seis encuentros: dos empates -Valencia y Leverkusen- y tres derrotas -Aris, Barcelona y Sevilla-.

Durante el último tramo lo intentó el Atlético, en una segunda mitad interesante, aunque insuficiente. Con Mérida liderando la ofensiva, los laterales lanzados y Costa percutiendo, el equipo apareció al fin en el área sevillista. El atacante brasileño tuvo la mejor ocasión en un remate de cabeza que Palop escupió con la manopla.
Queda con un solo punto el Atlético ante Barça, Valencia y Sevilla. Pobre bagaje ante los rivales de peso de este inicio de campaña. Cierto es que los dos últimos deberán pasar por el Calderón, pero la ausencia de Agüero ha dejado sin respuesta al equipo, que desde su lesión en Bilbao, solo ha logrado una victoria -Zaragoza- en seis encuentros: dos empates -Valencia y Leverkusen- y tres derrotas -Aris, Barcelona y Sevilla-.
