Un Atlético a medio gas, de comportamiento incierto y ajuste estival, con margen para tumbar piezas menores, pero aún sin carrocería de primer nivel, dejó bailar a sus chicos guapos ante un Celtic tan venido a menos que no calzaba ni su mítica verdiblanca horizontal. Disfrutó el Calderón una noche abierta a sus cromos nuevos, atento a la presencia de una franja ofensiva de nuevo estilo, la que debe abanderar los nuevos tiempos y que Manzano decidió presentar en comitiva en una noche europea que no improvisó guión.
Dos minutos en su nuevo estadio necesitó
Falcao para hacer su primer tanto y disimular su letargo, producto del
jetlag futbolístico de llegar tarde y con prisas a los sitios. El pistolero colombiano descargó despliegue por el grupo, pero su mecanismo aún se tambalea en el registro colectivo. Un futbolista que vive tanto de la capacidad de engancharse a las bandejas de sus compañeros necesita de una sinergia total, una lectura mutua de movimientos que aún no se produce.
La propuesta coral de Manzano se ha completado en cambio con un director de orquesta mayúsculo.
Diego ya es nuevo héroe local. Un futbolista auspiciado por un talento descomunal, y a su vez, inducido a la irregularidad habitual de los grandes genios. Su fútbol se enquilosó en Turín y se emborronó en Wolfsburgo, pero puede reventar en Madrid. La versión beta del brasileño causó furor en el Manzanares. En menos de 90 minutos, la grada se echó a sus brazos. La sensaciones del Calderón con Diego son de incontrolada excitación, mezcla de la novedad y los brillos del juguete nuevo. Diego ya ejerce de bandera del nuevo Atleti.
tronobuscahéroe. La comunión pueblo-héroe es indescifrable. No todos los grandes talentos la consiguen. Ese trono solo habitado en las dos últimas décadas por Futre, Simeone, Pantic y Torres; entregado y después retirado a Agüero. El lugar de privilegio que nunca tuvieron futbolistas del calado de Forlán, Kiko o Caminero. El trono del Calderón.
héroebuscatrono. Diego tiene un carisma arrollador. Todo parte del éxito de su juego, pero se extiende a su pose como futbolista, su carácter con rivales y compañeros, el descaro para desplegar habilidades. Solo su trote ya es amenazante. Tiene mucho de lo que se le exige a los grandes referentes anímicos: talento descomunal, capacidad para liderar desde la brillantez, y la chispa justa para crear la sensación de que puede desnivelar un partido en un suspiro.
diegoin. Manzano le dió a Diego todo lo que pide su juego: liderazgo, balón y una franja de 20 metros cuadrados solo para su despliegue. El brasileño se movió como quiso y por donde quiso. Se borró de las tareas de repliegue más sacrificadas y consiguió que el depósito le llegara casi hasta el final, a pesar de su falta de tono. A nivel táctico, para el Atlético es una bendición retrasar este año el máximo talento del equipo del área a la zona de creación. Como epicentro del equipo, Diego supervisa el juego y maneja las velocidades. Domina la pausa y el vértigo, y lo traslada al grupo.
falcaoout. El colombiano es el fichaje que está teniendo una adaptación más lenta. A diferencia de Diego, su fútbol vive de ráfagas de explosión. Sin peso en las zonas de definición, desaparece. Pese al gol, en jugada parada, sigue estando fuera de la dinámica del juego colectivo. Sus compañeros no leen sus desmarques y él no atiende muchas de las asistencias que le dan. Además, tuvo excesivo desacierto en controles, cambios de dirección y regates. En cualquier competencia que no sea el remate, el colombiano es vulgar.
atasco. La cara B al protagonismo de Diego es que sobra gente por dentro. Si con Reyes el trío mediocampista asumía el protagonismo con el balón, con el brasileño crean un embudo imposible. Ni Gabi ni Koke entendieron que su rol pasaba por ofrecer alternativas al juego del carioca: no se descolgaron, no buscaron zonas alternativas ni tocaron con velocidad. El pastiche se completó con dos laterales sin aporte ofensivo. Demasiadas zonas inertes, carrileros estériles y overbooking por el medio. Con un futbolista como Diego, o haces que el equipo juegue para él o le pierdes definitivamente.
lavariantearda. El turco sí tiene un registro distinto. Aporta desborde, percute sin miedo y equilibra la zona con un buen despliegue defensivo. Tiene juego exterior e interior, pero se apunta al carro del grupo que pide el balón al pie. El interés de Arda y Diego por la conducción deja sin sentido el juego de posesión lenta y defensiva del trío mediocampista. Hay pasadores pero no receptores. Nadie pide al hueco. Laterales limitados.
relevosmanzano. Sobre el césped, el técnico reacciona con nuevos dibujos a cada relevo, en una dinámica aún veraniega. El 4-3-1-2 en versión asimétrica dió pasó con la entrada de Reyes a un 4-2-3-1 más natural, con cada uno en su sitio. Pero con extremos, el equipo se parte. El Atlético le entregó el balón al Celtic y sufrió. Eso sí, fue demoledor a la contra. Anotó Diego y Arda estrelló un balón en la madera. El técnico llevó el experimento al extremo dando salida a Adrián y retirando otro medio. Diego se echó atrás y desapareció tratando de cubrir demasiado campo.
artilleríamediadistancia. De los 18 disparos del equipo, 15 fueron desde fuera del área. El equipo añade un nuevo registro con la aportación de Diego (6 remates), que disparó más que nadie. Gabi, Arda, Reyes y Koke también acumularon llegada desde lejos. Mientras espera a Falcao, el equipo exprime su segunda línea.