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24 de octubre de 2011

aún en el barro. ATLÉTICO 1 - MALLORCA 1


"Estamos buscando nuestra identidad." Manzano.

  • El Atlético vuelve a dominar (67% posesión), vuelve a llegar (19 remates) y vuelve a naufragar.
  • Manzano tocó zafarrancho demasiado pronto. El equipo se sobrepresionó y generó ansiedad.
  • El Atlético suma 6 partidos consecutivos sin ganar, aunque solo perdió 1 de ellos (Udine). Es 9º, a 6 puntos de la Champions League.


  • 16 de septiembre de 2011

    el calderón renueva héroe. ATLÉTICO 2 - CELTIC 0

    "Estamos en el buen camino." Manzano.

  • Diego comandó el ataque, marcó el ritmo del equipo -78/68 en pases- y cerró la actuación con un gran tanto. Todo giró a su alrededor.
  • Manzano renunció a la simetría y le hizo un traje a medida a los nuevos: Diego en el vértice del rombo, Falcao de 9 y Arda en la banda.
  • Impecable arranque europeo del Atlético: 5 encuentros, 5 victorias. 12 GF, 1GC.


  • Un Atlético a medio gas, de comportamiento incierto y ajuste estival, con margen para tumbar piezas menores, pero aún sin carrocería de primer nivel, dejó bailar a sus chicos guapos ante un Celtic tan venido a menos que no calzaba ni su mítica verdiblanca horizontal. Disfrutó el Calderón una noche abierta a sus cromos nuevos, atento a la presencia de una franja ofensiva de nuevo estilo, la que debe abanderar los nuevos tiempos y que Manzano decidió presentar en comitiva en una noche europea que no improvisó guión.

    Dos minutos en su nuevo estadio necesitó Falcao para hacer su primer tanto y disimular su letargo, producto del jetlag futbolístico de llegar tarde y con prisas a los sitios. El pistolero colombiano descargó despliegue por el grupo, pero su mecanismo aún se tambalea en el registro colectivo. Un futbolista que vive tanto de la capacidad de engancharse a las bandejas de sus compañeros necesita de una sinergia total, una lectura mutua de movimientos que aún no se produce.

    La propuesta coral de Manzano se ha completado en cambio con un director de orquesta mayúsculo. Diego ya es nuevo héroe local. Un futbolista auspiciado por un talento descomunal, y a su vez, inducido a la irregularidad habitual de los grandes genios. Su fútbol se enquilosó en Turín y se emborronó en Wolfsburgo, pero puede reventar en Madrid. La versión beta del brasileño causó furor en el Manzanares. En menos de 90 minutos, la grada se echó a sus brazos. La sensaciones del Calderón con Diego son de incontrolada excitación, mezcla de la novedad y los brillos del juguete nuevo. Diego ya ejerce de bandera del nuevo Atleti.



    tronobuscahéroe. La comunión pueblo-héroe es indescifrable. No todos los grandes talentos la consiguen. Ese trono solo habitado en las dos últimas décadas por Futre, Simeone, Pantic y Torres; entregado y después retirado a Agüero. El lugar de privilegio que nunca tuvieron futbolistas del calado de Forlán, Kiko o Caminero. El trono del Calderón.

    héroebuscatrono. Diego tiene un carisma arrollador. Todo parte del éxito de su juego, pero se extiende a su pose como futbolista, su carácter con rivales y compañeros, el descaro para desplegar habilidades. Solo su trote ya es amenazante. Tiene mucho de lo que se le exige a los grandes referentes anímicos: talento descomunal, capacidad para liderar desde la brillantez, y la chispa justa para crear la sensación de que puede desnivelar un partido en un suspiro.

    diegoin. Manzano le dió a Diego todo lo que pide su juego: liderazgo, balón y una franja de 20 metros cuadrados solo para su despliegue. El brasileño se movió como quiso y por donde quiso. Se borró de las tareas de repliegue más sacrificadas y consiguió que el depósito le llegara casi hasta el final, a pesar de su falta de tono. A nivel táctico, para el Atlético es una bendición retrasar este año el máximo talento del equipo del área a la zona de creación. Como epicentro del equipo, Diego supervisa el juego y maneja las velocidades. Domina la pausa y el vértigo, y lo traslada al grupo.

    falcaoout. El colombiano es el fichaje que está teniendo una adaptación más lenta. A diferencia de Diego, su fútbol vive de ráfagas de explosión. Sin peso en las zonas de definición, desaparece. Pese al gol, en jugada parada, sigue estando fuera de la dinámica del juego colectivo. Sus compañeros no leen sus desmarques y él no atiende muchas de las asistencias que le dan. Además, tuvo excesivo desacierto en controles, cambios de dirección y regates. En cualquier competencia que no sea el remate, el colombiano es vulgar.


    atasco. La cara B al protagonismo de Diego es que sobra gente por dentro. Si con Reyes el trío mediocampista asumía el protagonismo con el balón, con el brasileño crean un embudo imposible. Ni Gabi ni Koke entendieron que su rol pasaba por ofrecer alternativas al juego del carioca: no se descolgaron, no buscaron zonas alternativas ni tocaron con velocidad. El pastiche se completó con dos laterales sin aporte ofensivo. Demasiadas zonas inertes, carrileros estériles y overbooking por el medio. Con un futbolista como Diego, o haces que el equipo juegue para él o le pierdes definitivamente.

    lavariantearda. El turco sí tiene un registro distinto. Aporta desborde, percute sin miedo y equilibra la zona con un buen despliegue defensivo. Tiene juego exterior e interior, pero se apunta al carro del grupo que pide el balón al pie. El interés de Arda y Diego por la conducción deja sin sentido el juego de posesión lenta y defensiva del trío mediocampista. Hay pasadores pero no receptores. Nadie pide al hueco. Laterales limitados.

    relevosmanzano. Sobre el césped, el técnico reacciona con nuevos dibujos a cada relevo, en una dinámica aún veraniega. El 4-3-1-2 en versión asimétrica dió pasó con la entrada de Reyes a un 4-2-3-1 más natural, con cada uno en su sitio. Pero con extremos, el equipo se parte. El Atlético le entregó el balón al Celtic y sufrió. Eso sí, fue demoledor a la contra. Anotó Diego y Arda estrelló un balón en la madera. El técnico llevó el experimento al extremo dando salida a Adrián y retirando otro medio. Diego se echó atrás y desapareció tratando de cubrir demasiado campo.

    artilleríamediadistancia. De los 18 disparos del equipo, 15 fueron desde fuera del área. El equipo añade un nuevo registro con la aportación de Diego (6 remates), que disparó más que nadie. Gabi, Arda, Reyes y Koke también acumularon llegada desde lejos. Mientras espera a Falcao, el equipo exprime su segunda línea.


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    11 de septiembre de 2011

    este atleti no se traiciona. VALENCIA 1 - ATLÉTICO 0

    "Me quedo con el control y la capacidad para acorralar al rival. Faltó el gol y habrá que esperar." Manzano.

  • Discreto debut de Falcao, que no remató ningún balón. El Atlético lleva 180 minutos sin marcar.
  • Gran Diego Ribas. Lideró la ofensiva en la segunda mitad. Manzano le metió de mediapunta en el 4-2-3-1 primero, y el 4-1-4-1 final.
  • El Atlético sigue apostando por el juego de posesión -54%-. Volvió a superar al rival en la circulación: 557 pases vs 426 del Valencia.


  • El Valencia dió ante el Atlético un golpe de autoridad, más que de juego. Un partido atropellado, intenso, rasgado en un suspiro por una aparición fabulosa de Soldado, pistolero del campeonato -4 tantos en 2 citas-, pero que deja el rastro de intenciones que Manzano viene sembrando desde su llegada. Venció el conjunto ché porque aún va un escalón por delante, pero terminó viéndose débil, acorralado y sin munición ante la estampida rojiblanca del último tercio del encuentro, liderada por un animoso Diego Ribas. La caballería atlética llegó tarde, pero el toque de corneta mandó un mensaje que los valencianistas no esperaban escuchar: la diferencia entre las dos grandes segundas fuerzas del campeonato se ha recortado. Equipos del mismo rango pero en distintas fases de construcción, que impidió la disputa real del puntaje.

    Encendió pronto Emery el martillo pilón del Valencia, que dedicó la primera media hora a percutir el centro de la defensa a través de Soldado, y a lanzar su vertiginoso juego en los costados, con Miguel meteórico. Se acercaban los locales, pero Courtois se agigantó en un par de pedradas que el chaval convirtió en arenisca. El belga es un portero mayúsculo, en otra órbita. Con 19 años muestra una seguridad que probablemente solo posea otro portero de su generación, precisamente el anterior ocupante del arco atlético. La elección de su titularidad avala el olfato de Manzano.

    Atropelló el partido que el Atlético respondiera con la misma intensidad. Falcao y Adrián revoloteaban por delante de Reyes en un juego de desmarques que el asturiano aún domina mejor que el fichaje estelar atlético. Al colombiano se le vió incómodo, desencajado y con el ánimo de un jet-lag interminable. No tanto fuera de ritmo, sino más bien aletargado y perdido en el dibujo del grupo. Se movió lejos del área, cayendo a los costados, donde su juego no tiene interés, y cuando buscó el remate se estrelló contra el hormigón de Rami y Víctor Ruiz.

    Un abismo con Soldado, en estado de gracia. Recién arrancada la segunda parte, Miguel cabalgó por el pasillo que le dejó Filipe y metió un comba para la llegada del delantero, al que le fue la vida en el remate. Desplazó a Miranda, le superó en el salto y reventó un testarazo a la red de Courtois. El gol le llegó al Valencia en su penúltimo esfuerzo, justo antes de dar la batalla balompédica por perdida y administrar esfuerzos para el achique. Porque a partir de ahí, el campo se inclinó.

    Manzano abrió el armario y sacó consecutivamente a Arda, Diego y Juanfran. Todo lo que tenía, hasta terminar con un dibujo desbrozado, imposible, retirando dos mediocentros para arremeter con una línea de cinco atacantes por delante de Gabi. Panza arriba y a empeñones, pero con orgullo, el Atlético empujó con aires de grandeza. Con el compromiso que sienten los equipos que se deben obligados a ganar siempre sin excusa. Olor a otras épocas. No lo logró, pero el espíritu servirá en otras citas.

    La aparición de Diego fue un bálsamo. La convicción para el resto del plantel de que el talento está de su lado. Para el brasileño no ha habido adaptación. Anunció prudencia Manzano ante un futbolista que llevaba tres meses fuera de ritmo, pero nadie imaginaba que estuviera en semejante nivel. No había duda de sus cualidades, pero sí de su predisposición a ponerlas en liza. En Mestalla avanzó pinceladas de su estado anímico: pidió el balón, acudió al rescate, se asoció y llegó.

    El Atlético se instaló en el balcón del área con toda su artillería y arrolló al Valencia, que resistió con un Guaita estelar hasta el último suspiro. No ganó, porque se gripa en la última franja del campo, pero sus carencias parecen solucionables. Pasan por mejorar la fase de definición, la que más precisión exige, y donde las mejores piezas han llegado con retraso.

    Este Atlético está verde, pero es un novato de grandes aspiraciones. La ambición le viene de la construcción de una hoja de ruta donde se ve protagonista, donde se exige un estilo por encima del resultado. Perder no es una opción, ni siquiera en un campo donde se hubiera disculpado una derrota mínima. Afina su actitud ganadora y su margen de mejora es enorme. Le queda el ajuste necesario de quién deja deberes sin hacer. Su engranaje a mediados de septiembre aún chirría como debió hacerlo en agosto. Pagará con puntos utilizar una competición para terminar su fase preparatoria. Pero está en el camino. Le queda empezar a recorrerlo, y que, cuando lo haga, sus rivales no se hayan alejado demasiado.





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