
El mismo Atlético que venía surfeando hace algunas semanas en una ola de juego y resultados, se pegó un tortazo en casa ante un Málaga que no necesitó forzar la máquina para inclinar el partido de su lado. Le bastó una colección de errores de una zaga rojiblanca que últimamente aparentaba solidez porque sus compañeros en ataque venían maquillando su flaqueza, pero que, en la segunda vuelta, ha visto perforada su red en 12 de los 15 partidos disputados.
El Málaga actual merece un premio a la revolución futbolística. Tras el lavado de cara del mercado invernal y el margen para encajar las nuevas piezas, Pellegrini ha puesto al equipo sobre los raíles y no hay manera de pararlo. En los dos últimos meses, los malagueños firman los mejores números del campeonato: 19 puntos de 24 posibles, bastante por encima de Madrid y Barcelona. La columna Demichelis-Baptista-Rondón ha colocado al equipo en un escalón superior. Habrá que ver la campaña que viene de lo que puede ser capaz el técnico uruguayo manejando desde el inicio este Málaga, un club en evidente crecimiento.
Al Atlético, que comenzó con cierto aire, se le pinchó el globo a las primeras de cambio. Primero perdió a Perea, el velocista encargado de atar las correrías de Rondón, y después se dejó caer en un letargo del que ya nunca pudo salir. El partido se decidió en su fase inicial, porque el Atlético no tuvo respuesta a las primeras embestidas. El Málaga, que vivió agazapado en torno al muro central que lidera Demichelis, futbolista de alto rango, comprendió de repente que no es que la defensa atlética tenga cosquillas, es que es puro baile de San Vito.
El juego directo que preparó Pellegrini sobre el corpachón de Rondón enseguida dió resultados. El delantero burló la vigilancia de baja seguridad de Godín y cabeceó un preciso centro de Gámez en la única incorporación ofensiva del lateral. Estupenda campaña de Rondón, que firma ya 14 tantos. Si el chico lo estaba haciendo de lujo, encima tenía cómplices entre los rivales. Filipe bajó la tensión hasta los límites del sueño y le entregó un balón manso al venezolano, que activó los mecanismos de contragolpe blanquiazules. Abrió a Seba Fernández, éste picó al área y allí apareció Baptista para cabecear cruzado. Todo en un segundo, imparable para los movimientos a cámara lenta de la zaga local. El brasileño, un tipo que ha vuelto a la vida de nuevo en tierras andaluces, firma unos registros para tener en cuenta: 8 goles en 9 partidos.
Apagado el Atlético y conforme el Málaga, el partido entró en su fase
contemplativa. Aunque su defensa fuera un circo, el Atlético no funcionó en ninguna línea. Se posicionó mal, llegó siempre tarde y la ausencia de Perea y Tiago le privó de referentes anímicos. Tampoco Agüero pudo nunca con el eje de Demichelis y Kris. El equipo se estiró algo más en la segunda mitad, pero no logró salir del tono gris de toda la tarde, ni siquiera cuando Quique apostó por Forlán como tercer delantero con media hora por delante.
Al menos, el sprint final dió para ver las primeras intervenciones de Caballero, que se aplicó un par de veces en remates lejanos y después en una doble ocasión de Costa y Forlán. Pero el último tanto, sin embargo, llegó en el otro área, tras otra pérdida amateur y el remate final de Maresca, un minuto sobre el campo.
El Málaga actual merece un premio a la revolución futbolística. Tras el lavado de cara del mercado invernal y el margen para encajar las nuevas piezas, Pellegrini ha puesto al equipo sobre los raíles y no hay manera de pararlo. En los dos últimos meses, los malagueños firman los mejores números del campeonato: 19 puntos de 24 posibles, bastante por encima de Madrid y Barcelona. La columna Demichelis-Baptista-Rondón ha colocado al equipo en un escalón superior. Habrá que ver la campaña que viene de lo que puede ser capaz el técnico uruguayo manejando desde el inicio este Málaga, un club en evidente crecimiento.
Al Atlético, que comenzó con cierto aire, se le pinchó el globo a las primeras de cambio. Primero perdió a Perea, el velocista encargado de atar las correrías de Rondón, y después se dejó caer en un letargo del que ya nunca pudo salir. El partido se decidió en su fase inicial, porque el Atlético no tuvo respuesta a las primeras embestidas. El Málaga, que vivió agazapado en torno al muro central que lidera Demichelis, futbolista de alto rango, comprendió de repente que no es que la defensa atlética tenga cosquillas, es que es puro baile de San Vito.
El juego directo que preparó Pellegrini sobre el corpachón de Rondón enseguida dió resultados. El delantero burló la vigilancia de baja seguridad de Godín y cabeceó un preciso centro de Gámez en la única incorporación ofensiva del lateral. Estupenda campaña de Rondón, que firma ya 14 tantos. Si el chico lo estaba haciendo de lujo, encima tenía cómplices entre los rivales. Filipe bajó la tensión hasta los límites del sueño y le entregó un balón manso al venezolano, que activó los mecanismos de contragolpe blanquiazules. Abrió a Seba Fernández, éste picó al área y allí apareció Baptista para cabecear cruzado. Todo en un segundo, imparable para los movimientos a cámara lenta de la zaga local. El brasileño, un tipo que ha vuelto a la vida de nuevo en tierras andaluces, firma unos registros para tener en cuenta: 8 goles en 9 partidos.
Apagado el Atlético y conforme el Málaga, el partido entró en su fase
contemplativa. Aunque su defensa fuera un circo, el Atlético no funcionó en ninguna línea. Se posicionó mal, llegó siempre tarde y la ausencia de Perea y Tiago le privó de referentes anímicos. Tampoco Agüero pudo nunca con el eje de Demichelis y Kris. El equipo se estiró algo más en la segunda mitad, pero no logró salir del tono gris de toda la tarde, ni siquiera cuando Quique apostó por Forlán como tercer delantero con media hora por delante.Al menos, el sprint final dió para ver las primeras intervenciones de Caballero, que se aplicó un par de veces en remates lejanos y después en una doble ocasión de Costa y Forlán. Pero el último tanto, sin embargo, llegó en el otro área, tras otra pérdida amateur y el remate final de Maresca, un minuto sobre el campo.


