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28 de febrero de 2011

mvp febrero - reyes.


Sobre la cuerda floja del mes de febrero, que ha visto temblar el puesto de Flores, reposar en el banquillo los fichajes de invierno y afinar la partitura de la grada contra la directiva, el fútbol del Atlético se ha refugiado en los matices. Con Forlán en rehabilitación y Agüero buscando socios, el equipo se ha espabilado entorno a algunos secundarios: el liderazgo de Tiago, la vuelta de Domínguez y la aparición de Koke alumbran algo de esperanza. Pero sobre todo, la mejor noticia sigue siendo el empeño de Reyes.

El sevillano gana galones cada vez que Forlán o Agüero no comparecen, por una razón u otra. Lo intuye la grada, que le confirma en su podio de ídolos junto al Kun, intocable, y De Gea, la joya local. Con solo un año de historia real en este equipo, Reyes desfila ya currículum de mito del rock: un tipo que fue estrella, se lo creyó, dejó de serlo, cayó en el olvido, se lo siguió creyendo, y de repente, cuando nadie le esperaba, volvió a la escena por la puerta de atrás. Dan ganas de creer en la resurrección.

Sus correrías son ya seña de identidad de los tiempos recientes atléticos: ensayo y error. Construye riesgos en las dos áreas a partes iguales. Por cada balón que pierde con sus regates eternos, se desvive en recuperarlo y volver a probar fortuna. Representa sin saberlo la verdadera esencia del club: intentarlo, caer, y volver a intentar exactamente lo mismo. La fe que vuelca en su fútbol terco y reiterativo le dota incluso de un toque de ternura. A estas alturas, junto al Kun, es el arma más fiable del Atlético. Un terremoto en la llanura creativa del equipo: no sirve para armar un proyecto colectivo a largo plazo, pero es mejor que la aburrida e interminable estepa.

Más allá de anotar en Febrero la mitad de todos los tantos del equipo -2 de 4-, el sevillano ha descargado peso de las magulladas espaldas de Agüero. Sus números ligueros de este año, 22 partidos/4 goles; le ayudan a mejorar sus cifras globales desde su llegada al Manzanares, bastante discretas: 78 partidos y 6 tantos anotados.


Otros nombres propios.
agüero. Su falta de gol –dió la victoria ante Zaragoza tras 8 jornadas de vacío– no le resta fiabilidad. Su discurso fuera del césped, donde reitera una y otra vez su compromiso con el Atlético, le encumbran como uno de los grandes totems rojiblancos de los últimos tiempos. El Calderón lo seguirá disfrutando. Mientras pueda.

tiago. La afición se harta a pedir un cerebro y en realidad, ya tiene uno. Lo que le falta es rodearlo de futbolistas con quien compartir el balón. El portugués es el futbolista que más se ha resistido a la depresión atlética. Su paso por Italia acorazó su fútbol de precisión. Mueve al equipo, sabe qué hacer con la pelota y su liderazgo es indiscutible. Nadie grita tanto y nadie pide tanto el balón. Tiene pausa, domina todas las velocidades y su cordura es contagiosa: Raúl García mejora y Koke se anima a tocar.

koke. Quique le viene echando el ojo hace tiempo, y con la salida de Camacho a Málaga, le ha hecho sitio con los mayores. Con 19 años, suma más de 60 partidos con el filial y una decena de participaciones ligueras con el primer equipo, seis de ellas esta temporada. Su gol ante el Sevilla no retrata su juego, pero le dará prensa.

31 de diciembre de 2010

mvp diciembre: agüero.


En un mes escaso de envites ligueros, donde el despropósito ante Levante no deja posibilidad de juicio decente, la valoración queda reducida a dos encuentros, ventilados por el talento de Agüero -Deportivo- y la llegada de Tiago -Málaga-.

Segundo MVP consecutivo para el Kun, por tanto. Primero, por ser capaz en media hora de armarle tal lío a la defensa deportivista que el resto del partido quedó reducido a un duelo de intenciones. Y segundo, por atar la victoria cuando más falta hacía, un apagafuegos tras una trágica semana atlética que casi se cepilla media temporada.

13 tantos en 20 partidos -7 en 13 en Liga- cierran una primera vuelta imprescindible del argentino, quizá con los mejores números desde su llegada al Atlético, y ya postulado como líder de una época que trajo al Manzanares nuevos inquilinos de la vitrina de trofeos.


Otros nombres propios.
tiago. A ráfagas, pero cada vez con más solvencia, el portugués va siendo la pieza que engrasa el motor rojiblanco. Amplia gama de prestaciones, destructor con llegada y el único futbolista con primer toque de la plantilla. Una suerte de Caminero a la italiana, con el que comparte partitura, registro e incluso estilo. Un futbolista total, box-to-box, menospreciado por su alejamiento del foco y sus lagunas creativas. Sale de la oscuridad con actuaciones como la de Málaga, a base de oportunismo en el área rival.

simao. Dió la cara hasta el final, sin miedo a lesiones que truncaran su traspaso a Turquía, e incluso se extramotivó por tener una salida en lo alto. Notable mes de Diciembre del extremo, que deja la temporada a medias con cifras muy aceptables: 24 partidos, 6 goles, 7 asistencias (16p-4g-5a en Liga).

20 de diciembre de 2010

tiago bajo los focos. MÁLAGA 0 - ATLÉTICO 3


En un mundo del fútbol que cada vez se nutre más de resúmenes que de partidos, hay futbolistas que acostumbran a aparecer de fondo en los highlights, invisibles para un buen número de aficionados. Tiago es uno de esos futbolistas. Su fútbol no enciende a la grada como el vértigo de Reyes, ni es tan definitivo como el de Agüero, y eso a menudo le hace parecer un secundario prescindible. Sin embargo, el portugués está empeñado en ser el cerebro de un equipo que hace tiempo que no quiere pensar, sino tapar y golpear. En un conjunto donde a menudo el éxito pasa porque los centrales no tropiecen y Kun tenga el día, era previsible que los focos le llegaran de manera imprevista.

Quizá no sea un talento desbocado, pero el portugués gestiona los fogones del Atlético, gran amante del fastfood, a base de despliegue y sencillez. Auxilia en los dos frentes, y tiene una aseada salida de balón -en Málaga hizo 61/65 en pases-. Además de ser el mejor rematador de cabeza del Atlético. Tres apariciones suyas a balón parado solucionaron la papeleta atlética en La Rosaleda, donde Pellegrini había echado la llave con tres victorias consecutivas. Mucho tuvo que ver Simao, que está dando una lección de profesionalidad a sus detractores y que sembró de balones el área malagueña hasta dar con los tres que terminaron en gol.

Que la estrategia le funcionara al Atlético no quita que el partido fuera un tostón. Quique dejó fuera a Forlán, flotó a Reyes detrás de Agüero, demasiado a la intemperie, y siguió aclimatando a Raúl García a la banda, por lo que pueda pasar. El equipo se espesó tanto que fue un engrudo al son del marcador, que muy pronto se puso de cara. Simao, en el mejor momento de la temporada, calzó una falta cerrada que Tiago incrustó en la red de Rubén.

Durante un rato el Málaga hizo un amago de interés por el partido, pero apenas un par de tiros lejanos preocuparon a De Gea, plácido toda la tarde. Pellegrini, que veía como su defensa de futbolín era incapaz de frenar las llegadas aéreas del Atlético, trató de remediar la jarana defensiva retirando al descanso a los canteranos Iván González y Manu Torres para meter mayor control con Portillo y Fernando. Casi le fue peor, porque Simao volvió a hilar fino y Domínguez se impuso en el follón malagueño, que permitió tres toques de cabeza y la combinación de voleibol entre el canterano y Tiago: recibe, coloca, remata.

El Atlético se dejó llevar y un par de minutos después cerró el partido con la jugada del día: falta de Simao, cabeza de Tiago. En la simpleza de una estrategia de manual, el conjunto de Quique encontró la estabilidad que culmina dos semanas donde los rojiblancos han recortado de 8 puntos a 2 la distancia con los puestos Champions, y empieza así a reducir objetivos hasta enfocar la temporada que el equipo realmente necesita: entrar entre los cuatro primeros.

5 de noviembre de 2010

tiago aplaca al rosenborg. ROSENBORG 1 - ATLÉTICO 2


En una obra maestra del portugués, que arrancó en mediocampo y esquivó a tres rivales antes de lanzar un misil a la escuadra, el Atlético desatascó la papeleta noruega en su momento más crítico. La jugada, remember del mejor Redondo, salvó al vigente campeón del mal rato que pasó en la segunda mitad, ahogado por el juego frontal del Rosenborg.

Había encarrilado la contienda el Atlético con un tanto tempranero de Agüero, en sonrojante fuera de juego, tras gran combinación de Simao y Raúl García. El navarro, de falso interior diestro, fue lo mejor del primer acto atlético. Tosco y sin profundidad para el juego exterior, pero interesante su aportación en el pase cruzado y la llegada. De sus botas salieron dos pelotas que marraron Tiago y Costa en inmejorable posición, y un zurdazo que silbó la madera local.




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Campeón doméstico año tras año, el Rosenborg no deja de ser en Europa un conjunto tosco y vulgar, abusando del juego frontal y repetitivo. Poco importa el aire que le da en la cocina Skjelbred, futbolista diferente, con pausa y criterio, porque la simpleza del repertorio noruego fue tan básica como indefendible para el Atlético: balón largo, pivote aéreo y segunda jugada.

El juego loca obligó a recular tanto a Perea y Domínguez que los metió en el área, donde De Gea dubitó más de lo acostumbrado. Así llegó el tanto del empate, en una jugada rudimentaria, con Moldskred y Prica placando a Perea para ceder a la galopada del imberbe Henriksen, que empató ante el descuido del portero atlético.

No ayudó al fútbol que los defensores atléticos entendieran que salida rápida significa balón directo a Agüero, que no pudo controlar los constantes pelotazos de sus compañeros, fácilmente defendibles. El partido de tenis benefició a los noruegos, que sucedieron varias ocasiones, siempre con el balón por los aires. La más evidente, en un giro de Iversen que terminó con el balón rozando el palo de De Gea.

No mejoró el panorama con Forlán en el campo, de nuevo intrascendente y aíslado del grupo. Algo más aportó Mario Suárez, eficiente desatascando el embudo que se había convertido el encuentro. El tanto de Tiago, a unos minutos del final, alivia las tensiones y pde cara al derby madrileño del fin de semana.


NOTA: Para deleites, el gol de Tiago.

30 de septiembre de 2010

tiago cambia el guión. ATLÉTICO 1 - BAYER 1


Lesionado Agüero y ausente Forlán, el Atlético ha bajado un pistón y ha visto la necesidad de rascar recursos y tirar de futbolistas de otro perfil. Puede que el marcador no refleje mejorías, pero medio acto ante el Zaragoza y otro medio ante el Bayer Leverkusen han confirmado una intuición: Tiago es la esperanza de este equipo.

Hasta la salida del portugués, en el descanso, el Atlético deambulaba con blandura, sin brújula, impreciso y demasiado plano en la salida. Denso en los costados, con Simao atascado y Reyes acribillado, la desaparición de Forlán obligó al equipo a agarrarse al nuevo, Diego Costa, que se desgastó con convicción. Ha entendido el brasileño que si aporta despliegue en un coro donde su talento queda empañado, sus opciones aumentan como perfil de delantero de combate. Incluso descargó a Reyes en ataque haciéndose a ratos con la parcela diestra habitual del utrerano.
El orden funcionarial del Atlético chocó contra un Bayer que jugó con sensatez, ligero, en la línea que marcó el combinado alemán en Sudáfrica. Equipo joven y ambicioso, el conjunto de Heynckes supone aire fresco tras años de metalurgia germana. Despertaba preocupación la talla alemana, con diez titulares por encima del metro ochenta, pero el peligro no vino precisamente de las alturas. Bajaron el balón al pasto y movieron con criterio, muy verticales, guiados por el chileno Vidal, futbolista ágil e incómodo, y espoleado en las alas por Barnetta y Sam, a menudo peligrosos ante la parsimonia atlética.


Terminaron los rojiblancos por pagar su languidez, con un gol tras extraña carambola a la salida de un córner, incluida chilena de Filipe a la madera de su portería. Fue el suizo Derdiyok, que mató a Domínguez con sus diagonales, quien remachó el balón a la red de De Gea.


Tiago alzó la voz.
Tras el descanso, nuevo guión. Reacción fulgurante de Quique, que metió toda la chispa que tenía con Tiago y Mérida. Sacó con justicia de la cancha a Forlán, en preocupante descenso desde que no le acompaña Agüero. A los treinta segundos ya se atisbó otro partido. Tiago guió la recuperación y la grada se apuntó a la épica europea. Gobierna los partidos el portugués con una autoridad aplastante. Lidera porque ve más que nadie, porque la toca mejor y porque aparece allí donde se le demanda. Mediocampista total, igual brama al compañero que acaricia con finura el esférico. Reparte con inteligencia su presencia en el campo, sabe cuando conducir y cuando pausar; cuando fijar y cuando descolgarse. Su aire cheli rescata de la memoria al Caminero de los 90, con quien comparte liderazgo en la cocina a golpe de talento. Del rendimiento de este futbolista depende el salto definitivo del Atlético.





El portugués encontró un buen socio en Mérida, que en su primera incursión se cruzó en el área con el eterno Hyypiä, 36 primaveras, que se lo llevó por delante como un tren expreso. Simao asumió galones y marcó el penalti. Grata impresión la que causó el joven catalán, falto como está el Atlético de un futbolista capaz de hilvanar en tres cuartos de campo. Vertical, atrevido y de buena conducción, sus movimientos siempre llevaron mala intención. Despertó además del letargo a laterales y extremos, especialmente a Filipe Luis, muy participativo de nuevo, que se despegó de su línea para aparecer con peligro por su costado.

Dos coladas de Ujfalusi pudieron inclinar la balanza en el tramo final. La primera, tras pase en profundidad de Tiago, terminó con un centro envenenado que Adler desvió in extremis. En la segunda, más clara, el checo se internó hasta la línea y colgó medido hacia Reyes, que marró el cabezazo en plancha. La ofensiva final pudo sostenerse gracias al despliegue descomunal de Assunçao por todo el terreno, futbolista que crece en los tramos finales, cuando el cansancio atenaza al resto.

Sigue sin ganar el Atlético tras dos partidos en Europa, mala noticia, pero encontrar soluciones a la ausencia de sus dos estrellas debe leerse como una señal positiva, más aún si es con futbolistas capaces de engrasar la maquinaria y hacer mejores al resto.


27 de septiembre de 2010

el atlético sobrevive a reyes. ATLÉTICO 1 - ZARAGOZA 0

Afrontaba el Atlético un partido bisagra, tras eludir un calendario difícil, para esclarecer sus verdaderas posibilidades en la competición. Las cosas marchaban con comodidad, hasta que en la segunda mitad se sucedió el carrusel de disparates. Primero el colegiado señaló cesión en una recuperación de Tiago a treinta metros de su guardameta. La acción no tuvo repercusiones mayores, pero encendió tanto la caldera rojiblanca que Reyes convirtió la indignación en violencia. En la jugada siguiente, ajustició al primero que se le cruzó, Contini, con una agresión a diez zancadas del balón. Una acción infantil, innecesaria y descomunal que pudo salir mucho más cara.

Con la expulsión, el partido se rompió. Quique se enredó con los cambios y el Zaragoza despertó. Porque hasta entonces el Atlético carburaba. Volvió por momentos a encontrar el sentido lúdico del juego tras varios encuentros graníticos. Una hora de buenas sensaciones, con control del balón, debut notable de Filipe Luis, gol de Costa y cero preocupaciones. Tiago manejaba en la cocina, con el equipo por primera vez más interesado en la zona ancha que en las áreas.


Solo bastó un periodo para entender que el portugués tiene en su mano el salto de calidad de este equipo. No porque sea el futbolista más desequilibrante, sino por ser el que más influencia tiene sobre el colectivo. Sabe de pausas y de ritmo. Nunca le sobra un toque, apoya, defiende y adelanta la presión. Hace jugar al resto, se ofrece allí donde hace falta y además recupera. Con continuidad, y sumado al bloque defensivo y la pegada de sus estrellas, el grupo podría encontrar su equilibrio.

La gran noticia, además de la descongestión que aporta Tiago, fue la aparición de Filipe en el costado. El lateral completó una primera parte notable, correcto en defensa y con solvente salida en banda. Se lanzó al ataque sin recelo, combinó bien con Simao, y cabalgó para asistir a Diego Costa en el gol atlético. Tiene Flores un futbolista de una envergadura formidable, que lee el juego y al que le acompaña la técnica, un futbolista que puede darle otra dimensión al juego ancho del equipo.


Precisamente el zurdo brasileño estuvo a punto de hacer el segundo, tras empalar un balón que se marchó acariciando el palo de Leo Franco. El guardameta argentino, que volvía al Calderón, tuvo que marcharse magullado entre la ovación de la grada. Minutos después, de una gran combinación entre Tiago y Reyes salió una asistencia para Costa que Doblas, recién ingresado, tuvo que rechazar. El atacante brasileño, de nuevo pareja de un gris Forlán, estuvo bullicioso y aplicado en el despliegue.

Tras la autoexpulsión de Reyes, el partido viró. No hacia el Zaragoza, sino hacia una zona muerta donde los maños ganaron posesión y algunos metros, pero se negaron en ataque. Tuvo que ver que Quique retirará a Tiago, entendiendo que necesitaba más guerrear que controlar, e introduciera a Mario Suárez.

Para entonces también había entrado Sinama, otro ex atlético, para jugar al lado de Marco Pérez, pero entre ambos apenas sumaron un delantero decente. Bien guiados en ese tramo por la conexión Gabi-Ander Herrera, los de Gay no apañaron a trenzar una jugada en tres cuartos de cancha. El talento maño empieza y acaba en Herrera, de largo su mejor futbolista sobre el campo, poco acompañado esta vez por sus compañeros. Lafita encaró de vez en cuando, pero la defensa adelantada de los atléticos les impedía pisar el área y solo un par de disparos lejanos de Gabi exigieron que De Gea se quitara las telarañas.

Con diez, Costa parcheó con voluntad en banda derecha hasta la entrada de
Valera y Godín estuvo cerca de anotar a la salida de un córner. Notable partido de nuevo del uruguayo, que achicó por tierra y aire, y que incluso volvió al terreno en un ejercicio de coraje tras ser atendido de un golpe en el muslo. Ayudó al sostén defensivo final el despliegue de Assunçao, que barrió su zona y la del resto con impecable eficacia.

Dió el último tramo para ver unos minutos a Agüero, lento y fuera de forma, pero de cuya recuperación depende la mejoría definitiva del grupo. Le hace falta también a Forlán la compañía del argentino, sin el cual se minimiza y la carga de responsabilidad es mucho mayor.

16 de agosto de 2010

sobre los nuevos.

Hacía tiempo que el Atlético no apuntaba tan alto -y tan bien- con sus compras veraniegas. A falta de saber de dónde ha salido el dinero que antes no existía o quien ha poseído a Pitarch este verano, de momento no hay queja alguna.


Mantienen las incorporaciones un mismo perfil: juventud, calidad y conocimiento de la liga española. Menos experimentos que otras veces, jugadores con mayor margen de progresión y algunos con vinculación previa con el club. Hay dos fichajes de calidad -Filipe y Godín-, dos recompras -Suárez y Costa- y la llegada de un rojiblanco declarado, Mérida. A los que hay que sumar la cesión una temporada más de Tiago.

Se ha reforzado la línea defensiva, se vuelve a contar con un organizador, y se incorporan jugadores muy jóvenes de mediocampo hacia adelante.
- Fran Mérida (20 años) fue el primer en llegar, con la temporada pasada aún sin concluir. Solo un inexplicable fanatismo rojiblanco hace posible que una joven promesa gunner acabe en el Atlético. Wenger le quiso renovar hasta el último momento, si bien es cierto que no le dió tanta bola como a otros. Zurdo de gran calidad y llegada al área, ayudará en la zona de creación. Internacional sub21. Llega libre, únicamente se han pagado derechos de formación, €0'3M.
- Filipe Luis (24 años). Sólo la desconfianza en su rendimiento después de su lesión ha hecho que Barça y Madrid le dejaran escapar. Debutó con Brasil antes de romperse y apuntaba al Mundial. Joven, pero con amplia experiencia: comenzará su sexta temporada en España y acumula más de cien partidos en Primera. Si recupera su nivel del Depor, representa un gran salto de calidad para el equipo. Negociación eterna, finalmente Lendoiro sacó tajada: 10M + cancelación deuda de Zé Castro (2M aprox.) + cesión Rubén Pérez dos años + 15% plusvalía futura + opción de recompra De las Cuevas + jugar un Teresa Herrera.
- Diego Godín (24 años). Uno de los mejores defensas centrales que quedaban fuera de algún gran club. En la misma línea de juventud y experiencia: tres temporadas de titular en Villarreal, nivel Champions y más de cuarenta partidos con su selección. El uruguayo, llega tras un buen Mundial para liderar la defensa rojiblanca, la línea más débil las últimas campañas. Potencia, seriedad y buena salida de balón. Gran juego aéreo en las dos áreas. Aunque la información sobre las cifras de fichaje son contradictoria -sobre el porcentaje del pase comprado-, parece que al final han sido 11M + 2 variables de los fáciles -partidos, no títulos-.
- Diego Costa (21 años). El Atlético ha pagado 1M al Valladolid por su recompra. Tras sus cesiones en Segunda a Celta y Albacete, la temporada pasada confirmó en Pucela su nivel ascendente y convenció al equipo técnico para regresar al Calderón. Atacante brasileño técnico y muy potente, con remate de cabeza y buen manejo del balón. Apunta a tercer delantero del equipo, pero hay lío con las plazas de extracomunitarios.
- Mario Suárez (23 años). Al Atlético de Madrid le tocaba pagar este año 1'8M ejercer su opción de recompra: el millón que pagó Mallorca más 0'4M anual por la ficha que ha tenido allí. Canterano al que hizo debutar Bianchi con 18 años. 4 campañas fuera -Valladolid, Celta, Mallorcax2- le han hecho madurar. Mediocentro que combina calidad y lucha, debería estar a nivel Raúl García -mínimo-.
- Tiago Mendes (29 años). Vuelve el jugador que cambió el juego del Atlético la temporada pasada y sobre el que se cimentó toda la recuperación del equipo. La más veterana de las incorporaciones, y curiosamente vuelve a llegar cedido. Clave en el sistema de Quique Flores por lo que juega y lo que hace jugar. Este año tiene más gente con la que asociarse. El Atlético tenía cerrado en 5'5M su fichaje con la Juve, pero recortaba su ficha hasta los 1'8M. Tiago no aceptó y volverá a préstamo otro año conservando su sueldo italiano (2'8M). No se ha firmado opción de compra, con lo que se corre el riesgo de que una gran campaña haga que la Juventus pida más de los 5'5 acordados o que otro club ofrezca más, ya que aún le quedaría otro año de contrato hastas 2012. La cesión sale por 0'5M.
5 fichajes y una cesión que suman 24'6M en incorporaciones, si bien no se paga todo del tirón: los fichajes de Filipe y sobre todo, Godín, se abona en comodísimos plazos a varios años. Sólo Roberto, vendido al Benfica en 8'5M, equilibra algo la balanza. Necesitará obligatoriamente el Atletico los ingresos de Champions la temporada que viene o habrá sustos en la lista de bajas.