El combiano hizo 3 tantos y lleva ya 4 en 158 minutos disputados en el Calderón (Liga y Europa League).
Manzano retrasó a Diego a la línea de medios, donde manejó los hilos del partido: firmó 55 de los 323 pases del equipo en el primer acto.
El Atlético tuvo una posesión del 67%. El Racing no remató a puerta. No hubo disputa.
Solo le faltaba el gol a un Atlético que ya venía cumpliendo jornadas atrás con todos los preceptos del buen estilo balompédico. Empeñado en resolver sus cuestiones a través del balón, el conjunto de Manzano está empezando a sentir la inercia creciente de sus protagonistas principales. La aparición fulgurante de Falcao, que pegó tres zarpazos en una hora, trasladó al fin la apuesta futbolística al marcador, con concluyente resumen productivo: por el camino del cuero, tarde o temprano se llega a los resultados.
El colombiano inyectó gol en vena a un equipo que venía rodándose en su gusto por la posesión y la elaboración artesanal del juego. Gran culpa tiene Manzano, otrora insulso especulador, que ingenia sistemas imposibles donde sus talentos floten sin impedimento. Así, Diego, cerebro iluminador, encontró por delante la movilidad de Arda, Reyes y Falcao, en un poker balompédico tan novedoso como excitante.
Sigue el Atlético un proceso evolutivo que le lleva a crecer un escalón cada semana, según sus piezas van encajando el mecano. Goleó a un Racing enclenque, que si ya va justo, pagó las bajas de cuatro hombres capitales -Diop, Colsa, Kennedy, Munitis- y llegó al Calderón hecho un andrajo. El conjunto cántabro fue un sparring en manos de un Atlético lanzado, casi en estado de euforia, que pegó lo necesario antes del descanso y luego se dejó llevar. Debutó Pizzi, anotó Adrián y sonrió un Calderón que no esperaba hace dos meses encontrarse con semejante sorpresa sobre el césped. Es el nuevo Atlético, y sabe jugar al fútbol.
falcaokiller. Si el gol se paga, Falcao es una inversión. El colombiano es un especialista, un superdotado de la anotación. Domina la portería, el remate, las intuiciones del portero. Rebusca entre las debilidades de su marcador y pellizca en el momento justo. Sus mecanismos se van haciendo familiares, le encontró Reyes, primero, y Arda, después. El primer tanto fue una declaración de principios: acompañamiento, búsqueda del vacío, ruptura hacia atrás, control, remate seco. El área es su hábitat, que busque el balón fuera no ayuda. Gol, siempre gol y poco más que gol.
manzanamecánica. Cabe una mención especial a Manzano, técnico bajo sospecha, que ha superado lo que anunciaba ser el mayor vacío de la historia reciente. El jienense ha construido un grupo alrededor de las buenas intenciones y está sabiendo dejar campar a cada cuál en su espacio. Sin rigidez, sin corsés, sin una legión de espartanos para equilibrar una pizca de talento. Manzano lo pone todo. Saca lo mejor que tiene y lo inunda de confianza y responsabilidad. La capacidad de mando de dos recién llegados como Diego y Arda va más allá de sus curriculum. Dominan desde el talento. Es la nueva aristocracia atlética.
mecánicamanzana. No hacer a los futbolistas esclavos de un sistema, la apuesta indecente de futbolistas ofensivos en un once y la gestión de las variantes del equipo. Grandes éxitos de Manzano, que sigue explorando la pizarra. Afianza su línea de 3 medios, donde Diego se soltó más que Gabi y da flexibilidad a los 3 siguientes. Un teórico enlace -Arda- con mucha movilidad, y una delantera Reyes-Falcao retocando su ubicación en relación a su perfil determinado.
flexibilidad. El 4-3-3 no tiene ataduras, sino intenciones. Con gran naturalidad, Manzano pone el sistema al servicio de los futbolistas, y no al revés. El guión se escribe más con el balón que con la pizarra: deja flotar a Diego con un par de escoltas; baila a Reyes de una banda a otra; y libera a Arda para la asociación interior. Desde esos criterios, la movilidad es máxima. 3 crean, 3 definen. Sin limites zonales. En los movimientos sin balón, la rotación de los puestos y la alta presencia de perfiles ofensivos, este Atlético recuerda al mejor Arsenal.
reyessebusca. Con Arda y Diego detrás, Reyes se enfundó casaca de atacante y se movió con la libertad que le da tener a Falcao como referencia. Al sevillano le falta aún asociación con los nuevos, tal vez porque su juego exige conducción y campo por delante. El curso pasado le (mal)acostumbró a llevar la iniciativa desde la acción individual. En este grupo se debe reciclar. Debe afinar su juego en zonas donde rentabilice su capacidad para desestabilizar. Ni aporta en la creación ni debe solapar zonas interiores. Su fútbol debe pasar por acelerar la zona de tres cuartos.
calidad+caos. En su sitio, todos son felices, pero hay momentos de locura posicional colectiva. Al ataque le faltó organización y le sobró crispación. Zonas saturadas, grandes vacíos. Casi todo fruto de la falta de automatismos y solucionable con el paso de los partidos. Tiago llegó bien, rompiendo el ataque posicional, pero le robó zonas de remate a Falcao, que tampoco abrió huecos a la llegada de la segunda línea. Arda dejó sin balón a Reyes, que abusó del regate en parado.
evolution. Repartir el talento en más de un futbolista es un signo de evolución futbolística. Así, el crecimiento del Atlético de este curso se asienta desde el funcionamiento coral. En términos productivos, se ha especializado. Diego es el gran talento creador, la bisagra funcional, pero no se le exige resolver el gol, esa veta corresponde a Falcao. Reyes y Arda son la línea de aceleración, donde el juego de posesión debe encontrar las rampas hacia el área. Es una evolución al monopolio referencial de Torres o Agüero. Este Atlético genera especialistas.
10eldiego10. Con el brasileño en el campo, de cada 6 pases que dió el equipo, 1 era suyo. Su protagonismo es innegable; sus prestaciones, inagotables. El brasileño es una presencia constante, sin intermitencias. El martillo pilón del buen gusto, el pase interior y las intenciones a ras de césped. Su presencia da sentido al equipo y evita que se rompa en defensores y atacantes. Diego es el ancla, el ojo del huracán.
ardatotal. Gran acierto retrasar a Arda para hacer de Diego. Todo el talento situado por detrás del balón y sobre la franja de posesión siempre da el protagonismo. Funcionó primero con Diego, y después con Arda. En el caso del turco, es un descubrimiento su pausa y juego posicional. Maneja los tiempos, trabaja, manda, tiene un registro por dentro y otro para fuera. Gran inteligencia futbolística. Toca rápido y rompe sin que se le espere. Segunda línea en estado puro, la mitad del 3º gol es suyo. Futbolista constante, nadie participó más -91 pases en 90 minutos-. El juego interior del Atlético tiene fases de altísimo nivel. Con el equipo más rodado, la estructura se podría sujetar con Diego y Arda sobre un pivote defensivo. Ambos tienen equilibrio y aumentan la posesión como método defensivo.
faserem. En la segunda mitad, retirado Diego, el equipo aumentó la posesión horizontal, defensiva. Aburrió al rival y dejó que los delanteros recibieran descansados. Defendiendo con posesión, el Racing desapareció. El fútbol lento fue menos brillante, pero bastó para defender y llevar la pelota a la zona de tres cuartos. Allí donde el talento se impone.
gestióncambios. Buen ojo de Manzano. No forzó a Diego, que andaba tocado, pero tampoco quiso mandar un mensaje de conformismo y sacó un delantero -Adrián-. Hizo debutar al único fichaje que quedaba -Pizzi- en una tarde alegre y siguió cuidando a Juanfran. Al alicantino le busca sitio en el dibujo. Salió por Reyes y le hizo jugar por dentro, muy arriba, flotando de teórico punta. No funcionó.
El colombiano inyectó gol en vena a un equipo que venía rodándose en su gusto por la posesión y la elaboración artesanal del juego. Gran culpa tiene Manzano, otrora insulso especulador, que ingenia sistemas imposibles donde sus talentos floten sin impedimento. Así, Diego, cerebro iluminador, encontró por delante la movilidad de Arda, Reyes y Falcao, en un poker balompédico tan novedoso como excitante.
Sigue el Atlético un proceso evolutivo que le lleva a crecer un escalón cada semana, según sus piezas van encajando el mecano. Goleó a un Racing enclenque, que si ya va justo, pagó las bajas de cuatro hombres capitales -Diop, Colsa, Kennedy, Munitis- y llegó al Calderón hecho un andrajo. El conjunto cántabro fue un sparring en manos de un Atlético lanzado, casi en estado de euforia, que pegó lo necesario antes del descanso y luego se dejó llevar. Debutó Pizzi, anotó Adrián y sonrió un Calderón que no esperaba hace dos meses encontrarse con semejante sorpresa sobre el césped. Es el nuevo Atlético, y sabe jugar al fútbol.
falcaokiller. Si el gol se paga, Falcao es una inversión. El colombiano es un especialista, un superdotado de la anotación. Domina la portería, el remate, las intuiciones del portero. Rebusca entre las debilidades de su marcador y pellizca en el momento justo. Sus mecanismos se van haciendo familiares, le encontró Reyes, primero, y Arda, después. El primer tanto fue una declaración de principios: acompañamiento, búsqueda del vacío, ruptura hacia atrás, control, remate seco. El área es su hábitat, que busque el balón fuera no ayuda. Gol, siempre gol y poco más que gol.
manzanamecánica. Cabe una mención especial a Manzano, técnico bajo sospecha, que ha superado lo que anunciaba ser el mayor vacío de la historia reciente. El jienense ha construido un grupo alrededor de las buenas intenciones y está sabiendo dejar campar a cada cuál en su espacio. Sin rigidez, sin corsés, sin una legión de espartanos para equilibrar una pizca de talento. Manzano lo pone todo. Saca lo mejor que tiene y lo inunda de confianza y responsabilidad. La capacidad de mando de dos recién llegados como Diego y Arda va más allá de sus curriculum. Dominan desde el talento. Es la nueva aristocracia atlética.
mecánicamanzana. No hacer a los futbolistas esclavos de un sistema, la apuesta indecente de futbolistas ofensivos en un once y la gestión de las variantes del equipo. Grandes éxitos de Manzano, que sigue explorando la pizarra. Afianza su línea de 3 medios, donde Diego se soltó más que Gabi y da flexibilidad a los 3 siguientes. Un teórico enlace -Arda- con mucha movilidad, y una delantera Reyes-Falcao retocando su ubicación en relación a su perfil determinado.
flexibilidad. El 4-3-3 no tiene ataduras, sino intenciones. Con gran naturalidad, Manzano pone el sistema al servicio de los futbolistas, y no al revés. El guión se escribe más con el balón que con la pizarra: deja flotar a Diego con un par de escoltas; baila a Reyes de una banda a otra; y libera a Arda para la asociación interior. Desde esos criterios, la movilidad es máxima. 3 crean, 3 definen. Sin limites zonales. En los movimientos sin balón, la rotación de los puestos y la alta presencia de perfiles ofensivos, este Atlético recuerda al mejor Arsenal.
reyessebusca. Con Arda y Diego detrás, Reyes se enfundó casaca de atacante y se movió con la libertad que le da tener a Falcao como referencia. Al sevillano le falta aún asociación con los nuevos, tal vez porque su juego exige conducción y campo por delante. El curso pasado le (mal)acostumbró a llevar la iniciativa desde la acción individual. En este grupo se debe reciclar. Debe afinar su juego en zonas donde rentabilice su capacidad para desestabilizar. Ni aporta en la creación ni debe solapar zonas interiores. Su fútbol debe pasar por acelerar la zona de tres cuartos.
calidad+caos. En su sitio, todos son felices, pero hay momentos de locura posicional colectiva. Al ataque le faltó organización y le sobró crispación. Zonas saturadas, grandes vacíos. Casi todo fruto de la falta de automatismos y solucionable con el paso de los partidos. Tiago llegó bien, rompiendo el ataque posicional, pero le robó zonas de remate a Falcao, que tampoco abrió huecos a la llegada de la segunda línea. Arda dejó sin balón a Reyes, que abusó del regate en parado.
evolution. Repartir el talento en más de un futbolista es un signo de evolución futbolística. Así, el crecimiento del Atlético de este curso se asienta desde el funcionamiento coral. En términos productivos, se ha especializado. Diego es el gran talento creador, la bisagra funcional, pero no se le exige resolver el gol, esa veta corresponde a Falcao. Reyes y Arda son la línea de aceleración, donde el juego de posesión debe encontrar las rampas hacia el área. Es una evolución al monopolio referencial de Torres o Agüero. Este Atlético genera especialistas.
10eldiego10. Con el brasileño en el campo, de cada 6 pases que dió el equipo, 1 era suyo. Su protagonismo es innegable; sus prestaciones, inagotables. El brasileño es una presencia constante, sin intermitencias. El martillo pilón del buen gusto, el pase interior y las intenciones a ras de césped. Su presencia da sentido al equipo y evita que se rompa en defensores y atacantes. Diego es el ancla, el ojo del huracán.
ardatotal. Gran acierto retrasar a Arda para hacer de Diego. Todo el talento situado por detrás del balón y sobre la franja de posesión siempre da el protagonismo. Funcionó primero con Diego, y después con Arda. En el caso del turco, es un descubrimiento su pausa y juego posicional. Maneja los tiempos, trabaja, manda, tiene un registro por dentro y otro para fuera. Gran inteligencia futbolística. Toca rápido y rompe sin que se le espere. Segunda línea en estado puro, la mitad del 3º gol es suyo. Futbolista constante, nadie participó más -91 pases en 90 minutos-. El juego interior del Atlético tiene fases de altísimo nivel. Con el equipo más rodado, la estructura se podría sujetar con Diego y Arda sobre un pivote defensivo. Ambos tienen equilibrio y aumentan la posesión como método defensivo.
faserem. En la segunda mitad, retirado Diego, el equipo aumentó la posesión horizontal, defensiva. Aburrió al rival y dejó que los delanteros recibieran descansados. Defendiendo con posesión, el Racing desapareció. El fútbol lento fue menos brillante, pero bastó para defender y llevar la pelota a la zona de tres cuartos. Allí donde el talento se impone.
gestióncambios. Buen ojo de Manzano. No forzó a Diego, que andaba tocado, pero tampoco quiso mandar un mensaje de conformismo y sacó un delantero -Adrián-. Hizo debutar al único fichaje que quedaba -Pizzi- en una tarde alegre y siguió cuidando a Juanfran. Al alicantino le busca sitio en el dibujo. Salió por Reyes y le hizo jugar por dentro, muy arriba, flotando de teórico punta. No funcionó.








